NARCONON

Interesa  el modelo Narconon al gobierno de Quintana Roo

Navojoa, Sonora; a 26 de Febrero de 2017. Como una muestra del éxito obtenido en materia de combate a las adicciones a través de la operación en conjunto de un centro de rehabilitación por parte de Narconon Internacional y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Navojoa, el gobierno del estado de Quintana Roo ha mostrado su interés en tal modelo.

 Así lo dieron a conocer consultores de dicho gobierno durante la visita al centro, donde sostuvieron una reunión con la Presidenta de DIF municipal, Luly  Ruy Sánchez de Silva.

 “El motivo del éxito de este centro ha sido la suma de voluntades tanto del gobierno municipal como de Narconon Internacional” manifestó la primera dama.

 Argumentó que este centro tiene once años de operación y al iniciar la presente administración se han dado a la tarea de darle promoción, ya que gracias al esquema que se maneja con los estándares de Narconon Internacional, se tiene alcance a un método eficaz a de rehabilitación a un costo simbólico.

 Recalcó que gracias al esfuerzo del personal capacitado que labora en este centro, durante el 2016 Narconon Navojoa fue elegido por Narconon Internacional como el centro número uno a nivel mundial este sistema en cuanto a mayor porcentaje de graduados en relación al número de personas internadas en el mismo.

 “El ver a una familia reintegrada gracias a la rehabilitación de las garras de las drogas de un padre, un hijo, un esposo o un hermano, es la mayor satisfacción y la mejor paga que podemos recibir por el esfuerzo y el trabajo realizado”,  expresó.

 Los representantes del Gobierno de Quintana Roo, mencionaron que la intención del Gobernador, Carlos Joaquín González, es buscar esquemas de programas sociales en materia de combate y prevención a las adicciones en busca de un Quintana Roo Sano, por tal motivo se dieron a la tarea de conocer la forma en la que opera el único centro Narconon en conjunto con un gobierno.

 En la reunión también estuvieron el Director de DIF Municipal, Martín Mendoza Cevallos, y el Subdirector de Narconon Navojoa, José Inés Buitimea Yocupicio, quienes se mantendrán en contacto con los consultores del gobierno de Quintana Roo para ofrecer más detalles de la operación del centro.

La adicción a la cocaína provoca acumulación de hierro en el cerebro

Dosis de cocaína.

La adicción a la cocaína puede afectar a la forma en la que el cuerpo procesa el hierro, llevando a una acumulación del mineral en el cerebro, según concluye una nueva investigación de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido. El estudio, publicado este martes en ‘Translational Psychiatry’, plantea la esperanza de que pueda haber un biomarcador -una medida biológica de la adicción- que podría utilizarse como objetivo para futuros tratamientos.

La cocaína es una de las drogas ilícitas más utilizadas en el mundo occidental y es altamente adictiva. Un informe realizado el año pasado por el Consejo Asesor del Gobierno de Reino Unido sobre el Uso Indebido de Drogas encontró que casi uno de cada 10 de todas las personas de 16 a 59 años ha consumido cocaína en su vida. El consumo de cocaína está implicado, pero no necesariamente es la causa de 234 muertes en Escocia, Inglaterra y Gales.

Sin embargo, a pesar de los avances significativos para entender más sobre la biología de la adicción -incluyendo la forma en que el cerebro de las personas adictas a la cocaína puede diferir en la estructura- no hay actualmente un tratamiento médico para la adicción a la cocaína, por lo que la mayoría de las personas son tratadas con terapia cognitiva o habla

Un equipo de investigadores liderado por la doctora Karen Ersche, del Departamento de Psiquiatría de Cambridge, examinó el tejido cerebral en 44 personas que eran adictas a la cocaína y 44 voluntarios de control sanos. En el grupo de la cocaína, detectaron cantidades excesivas de hierro en una región del cerebro conocida como ‘globus pallidus’ (globo pálido), que normalmente actúa como un “freno” para inhibir el comportamiento.

Particularmente sorprendente fue el hecho de que la concentración de hierro en esta área estuviera directamente relacionada con la duración del consumo de cocaína, es decir, cuanto más tiempo habían consumido cocaína los participantes, mayor era la acumulación de hierro. Al mismo tiempo, el incremento de la concentración de hierro en el cerebro fue acompañado de una leve deficiencia de hierro en el resto del cuerpo, lo que sugiere que la regulación del hierro en general se interrumpe en las personas con adicción a la cocaína.

“Dado el importante papel que desempeña el hierro tanto en la salud como en la enfermedad, normalmente, el metabolismo del hierro se regula de manera estricta”, . “Sin embargo, el uso a largo plazo de la cocaína parece interrumpir esta regulación, lo cual puede causar daño significativo”

“El hierro se utiliza para producir glóbulos rojos, que ayudan a almacenar y transportar oxígeno en la sangre. Por lo tanto, la deficiencia de hierro en la sangre significa que los órganos y tejidos no pueden obtener tanto oxígeno como necesitan. Por otra parte, sabemos que el exceso de hierro en el cerebro está vinculado con la muerte celular, que es lo que frecuentemente vemos en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la enfermedad de Parkinson”, detalla.

Los investigadores de Cambridge ahora intentan identificar los mecanismos precisos por los cuales la cocaína interactúa con la regulación del hierro. Ersche cree que el mecanismo más probable es que la cocaína altere el metabolismo del hierro, posiblemente reduciendo la absorción de hierro de los alimentos y aumentando la permeabilidad de la barrera hematoencefálica para que entre más hierro en el cerebro, donde puede acumularse.

Aunque el exceso de hierro en el cerebro se asocia con neurodegeneración, no se sugiere que la adicción a la cocaína lleva a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer o Parkinson. El mecanismo que subyace al incremento de hierro en el cerebro en el Parkinson, por ejemplo, es diferente al de la adicción a la cocaína, al igual que las regiones cerebrales afectadas.

Como un micronutriente esencial, el hierro sólo se puede obtener a través de nuestra dieta y no puede excretarse, salvo por la pérdida de sangre. Los investigadores ahora quieren averiguar si los medios para corregir las alteraciones en el metabolismo del hierro podrían ralentizar o incluso revertir la acumulación de hierro en el cerebro y, en última instancia, ayudar a los individuos afectados a recuperarse con éxito de la adicción a la cocaína.

El peligro de las nuevas drogas

Derivados de fertilizantes para el campo, como la mefedrona, también conocida como comida para cáctus, aromatizantes de productos de limpieza, drogas que prometen hacer volar. Son algunos de los ejemplos de las nuevas sustancias desconocidas hasta ahora que han irrumpido en España en el último año gracias a las facilidades que ofrece Internet para comprar estas sustancias al margen de la ley.

El Sistema Español de Alerta Temprana (SEAT), coordinado por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, “dispone de información contrastada sobre la circulación en el territorio nacional de una sustancia con efectos estimulantes, denominada ALFA-PVP (conocida como “Flakka”), cuyo consumo puede producir efectos graves para la salud, incluyendo intoxicaciones agudas e incluso la muerte. La forma de presentación más habitual de la ALFA-PVP en nuestro país es la de polvo de color blanco, aunque puede presentarse como polvo de color marrón o incluso negro, cápsulas conteniendo polvo, comprimidos sin logo o con él (“Lacoste”, “Playboy”, “Homer Simpson”u otros), líquido, o incluso en forma de gominolas de diferentes colores” podemos leer en la web del Plan Nacional sobre Drogas que señala que “hasta el momento, se ha identificado la presencia de ALFA-PVP en las Comunidades Autónomas de Baleares, Madrid, Andalucía, País Vasco, Galicia, Aragón y Comunidad Valenciana“.

De ahí que exista una enorme “preocupación desde el punto de vista de la salud porque son drogas que no han sido probadas, sus efectos son desconocidos, no se sabe que dosis pueden ser letales y además  el probela es el acceso a ellas a través de internet, deben saber que pueden comprar una sustancia con efectos totalmente distintos a los que creen que pueden ser un peligro, que preocupa mucho a nivel de población sobre todo escolar”.

El corazón envejece más rápido por consumir anfetaminas

Científicos de la Universidad de Australia Occidental han descubierto que las drogas de la familia de las anfetaminas, entre las que se encuentran el cristal, el ‘speed’ o el éxtasis, pueden acelerar el envejecimiento biológico del corazón con independencia de la salud cardiovascular de los consumidores.

 

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El trabajo, publicado en la revista ‘Heart Asia’, se centró en el impacto del consumo recreativo de estas sustancias, que ya se han asociado con problemas cardiovasculares, tales como aceleración de la frecuencia cardiaca, aumentos bruscos de la presión arterial o un mayor riesgo de ictus, infarto o aneurisma.

Además, su consumo prolongado suele traducirse en un envejecimiento prematuro de la piel, de ahí que los investigadores quisieran saber si también podía deteriorar precozmente el corazón.

Para ello, midieron el flujo sanguíneo de la arteria braquial en la parte superior del brazo y el de la arteria radial en el antebrazo en un total de 713 personas de entre 30 y 40 años que acudieron a una clínica de desintoxicación entre 2006 y 2011. El objetivo era medir su rigidez arterial, ya que estos vasos sanguíneos se endurecen a medida que el cuerpo envejece.

En su seguimiento utilizaron un medidor estándar de presión arterial y un sistema de monitorización no invasivo que permite calcular la edad vascular a partir del endurecimiento arterial, la edad, el sexo y la altura.

A cada paciente se le preguntó también por su consumo de drogas y fueron divididos en cuatro grupos: no fumadores (483); fumadores (107); consumidores de anfetaminas (55), y consumidores de metadona como sustitutiva de la heroóina (68).

La mayoría (94%) de los incluidos en el grupo de las anfetaminas las había consumido la semana anterior y casi la mitad incluso el día de antes, según admitieron en las 66 ocasiones en que fueron monitorizados.

Los resultados mostraron que, de los cuatro grupos, el sistema cardiovascular de los consumidores de anfetaminas parecía envejecer mucho más rápido que el de los fumadores y los usuarios de metadona, tanto en términos de edad cronológica pura como en el tiempo.

Además, esta diferencia se mantuvo incluso después de tener en cuenta otros factores de riesgo cardiovascular conocidos, como el peso, los niveles de colesterol y un indicador de inflamación, la proteína C reactiva.

En virtud de estos hallazgos, aunque muchos procesos fisiológicos en el cuerpo comienzan a fallar a lo largo de la vida como parte del proceso natural del envejecimiento, parece que el abuso de estas drogas agrava y acelera este proceso.

Entre las posibles causas de este deterioro, los autores creen que se puede deber a que las anfetaminas interfieren con el funcionamiento de las células madre que están implicadas en la reparación y renovación de los tejidos, y a la división celular normal. Además, admiten que no está claro si este daño puede ser reversible.

Un estudio concluye que el consumo de cocaína aumenta la probabilidad de mantener prácticas sexuales de riesgo

Según los autores, estos resultados hacen más apremiante la necesidad de promocionar la reducción de riesgos en las prácticas sexuales entre las personas usuarias de esta droga.

 

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La cocaína es una sustancia estimulante cuyo uso genera sentimientos de euforia, energía  e hiperatención. Hace ya mucho tiempo que su consumo se ha vinculado de manera anecdótica a unas tasas más elevadas de comportamientos impulsivos, entre los que se incluirían las prácticas sexuales de riesgo. No obstante esta relación ha resultado difícil de estudiar con rigor y control científico. Por este motivo, en EE UU se realizó un estudio que contó con un pequeño número de usuarios habituales de cocaína y cuyos resultados, publicados en la revista Psychopharmacology, apuntan a la “impaciencia” como una barrera obvia frente al uso del preservativo cuando las personas están bajo el efecto de esta droga.

En el estudio, a doble ciego, se compararon los efectos de varias dosis orales de cocaína y para entrar en él se excluyeron aquellos posibles participantes que estuvieran buscando ayuda para abandonar el consumo de cocaína (aunque a estas personas se les proporcionaron recursos y contactos para acceder a un tratamiento). Doce participantes completaron el estudio (ocho de los cuales eran hombres): ocho de etnia blanca, dos de origen afroamericano y los dos restantes de origen racial mixto. Su media de edad era de 27 años y todos tenían un nivel educativo superior a la escuela secundaria.

En las 24 horas previas a cada sesión de estudio, las personas participantes se abstuvieron del consumo de cualquier droga, incluyendo el alcohol. Cada participante tomó un comprimido de tres posibles (uno que no contenía cocaína, uno con una dosis de 125 miligramos de cocaína por cada 70 kilogramos de peso corporal o uno de 250 miligramos de cocaína por cada 70 kilogramos de peso corporal) en cada una de las tres sesiones de estudio. La toma se realizó en presencia de un miembro del personal del estudio. Posteriormente estas personas permanecieron en un entorno controlado durante aproximadamente 4,5 horas hasta que su presión arterial cayera por debajo de un nivel que demostraba que el efecto de la droga había desaparecido.

Durante el transcurso de la sesión, los participantes evaluaron cada 10 minutos el efecto de la droga (en una escala de cuatro puntos donde cero equivalía a ningún efecto y cuatro, a un efecto potente) y también puntuaron su nivel de deseo sexual en una escala de 100 puntos (en la que el cero equivalía a ausencia de deseo sexual y 100, a un gran deseo). Se observó que los niveles tanto de deseo sexual como de cocaína aumentaron al mismo tiempo y alcanzaron su pico aproximadamente 45 minutos después de la ingesta de la droga.

A los participantes se les pidió que puntuaran su probabilidad de usar un preservativo (en caso de existir uno inmediatamente disponible), así como su predisposición a esperar para conseguir uno antes de mantener relaciones sexuales según períodos de espera de 2 minutos, 5 minutos, 15 minutos, 30 minutos, una hora, tres horas y seis horas.

Se comprobó que las personas afirmaron tener una elevada predisposición a emplear un preservativo que estuviera disponible, con independencia de si estaban bajo los efectos de la cocaína o no: 80% frente al 87 por ciento, de forma respectiva. Sin embargo, al aumentar el tiempo de espera para utilizar el preservativo, la predisposición a mantener relaciones sexuales sin él es mayor si la persona está bajo los efectos de la cocaína. Por comparación, las personas que estaban tomando la dosis más elevada de cocaína tuvieron, en promedio, una probabilidad de un 40% de poder esperar una hora para usar un preservativo, mientras que las mismas personas tuvieron una probabilidad del 60% de esperar tanto tiempo cuando recibieron el comprimido sin cocaína.

Del mismo modo, cuando estuvieron bajo el efecto de cualquiera de las dosis probadas de cocaína, las personas fueron más propensas que las que no tomaban la droga a no utilizar un preservativo aunque existiera una posibilidad elevada de adquirir una ITS. Por ejemplo, cuando se les planteó que las probabilidades de adquirir una ITS eran de una entre 2.000, algo más del 40% de las personas que estaban bajo el efecto de la dosis más elevada de cocaína se mostraron dispuestas a usar un preservativo, mientras que este porcentaje estuvo en torno al 70% cuando los participantes no tomaron cocaína.

Para los autores, la conclusión es que la cocaína parece aumentar el deseo sexual y aunque las personas que están bajo sus efectos afirman que probablemente utilizarían un preservativo si tuvieran uno en una situación que implicara una relación de riesgo, en el caso de no disponer de un preservativo, esta droga les haría estar menos dispuestas a aplazar la relación sexual hasta conseguir uno. Es decir, se vuelven más impacientes cuando se trata de esperar por el sexo.

Para determinar si la “impaciencia” de las personas bajo los efectos de la cocaína se extendía a otras situaciones no sexuales, a los participantes se les ofreció una hipotética elección entre recibir una pequeña cantidad de dinero ese mismo día o esperar (un día, una semana, un mes, seis meses, un año, cinco años o 25 años) para recibir 100 dólares. No se observaron diferencias entre las personas que tomaron cocaína y las que no en cuanto a su predisposición a esperar los distintos periodos de tiempo. Estos resultados sugieren que la impaciencia se refiere de forma específica al sexo y no se extiende a otras actividades, como sería una recompensa económica.

Este estudio puede ayudar a explicar por qué las personas que consumen cocaína de forma habitual están más predispuestas a adoptar conductas sexuales de riesgo cuando están bajo la influencia de la droga. El equipo de investigadores sabía que las personas que consumen cocaína de forma habitual tienen un riesgo más elevado de presentar el VIH (véase La Noticia del Día 17/07/2015) y otras infecciones de transmisión sexual (ITS), pero sus hallazgos sugieren que la “impaciencia sexual” podría explicar al menos en parte este mayor riesgo.

Según los autores, también pone de relieve por qué las autoridades públicas de salud y el personal médico deben garantizar que a estas personas se les ofrezcan preservativos para prevenir la propagación de las ITS y otras estrategias de reducción de riesgos.

No obstante, el equipo de investigadores admite que su estudio tiene limitaciones y, así, reconoce que sus hallazgos se basan en situaciones sexuales hipotéticas y no en situaciones de la vida real, y que las personas voluntarias ingirieron la cocaína en un comprimido en lugar de esnifarla o fumarla, como sería más habitual, por lo que cabe la posibilidad de que eso afecte a los efectos de la droga.

NARCONON ESPAÑA

Cuándo llegué a Narconon mi autoestima estaba por el suelo, había tocado fondo, en un agujero del cuál ya no tenía ninguna esperanza de salir. A nivel emocional estaba hundido. Estuve muchos años dando tumbos sin llegar a saber quien soy. Aburrido, cansado de seguir viviendo, abandonado por completo.
Una vez aquí me lo había imaginado todo muy distinto pero llegué miy concienciado de la adicción y el problema que tenia con la cocaína y mi única intención de que esta era mi última oportunidad de salir de la sombra, el último cartucho. He luchado día tras día contra ello, he pasado a través de mis miedos e inseguridades. Hay días duros en los que no sabes donde meterte ni que haces con tu vida pero por suerte a día de hoy me siento limpio, rehabilitado con las herramientas necesarias para confrontar la vida.
Todo se lo debo a Narconon y el maravilloso equipo de staff, etc que lo componen, he recuperado a mi familia y ellos a un hijo, hermano,etc. Por primera vez en muchos años puedo decir que SOY FELIZ.
Narconon los molinos

Alcohol y drogas al volante

Tráfico detecta un preocupante aumento de conductores que consumen sustancias psicoactivas.

Después de una década en la que la siniestralidad en la carretera ha mantenido un ritmo descendente, este año acabará con un preocupante repunte en el balance de muertes por accidente. Cuando aún quedan por delante millones de desplazamientos con motivo de las fiestas navideñas, los datos ofrecidos ayer por la Dirección General de Tráfico cifran en 1.138 las personas fallecidas en lo que va de año, siete más que en todo 2015

Sin ignorar que detrás de un buen número de accidentes está el exceso de velocidad, el mal estado de las carreteras y el envejecimiento del parque automovilístico, las estadísticas ponen de manifiesto que han entrado en juego otros peligrosos factores, desde la deficiente utilización del cinturón de seguridad y los anclajes para niños hasta el uso del móvil mientras se conduce.

Tráfico alerta de otra tendencia en alza especialmente alarmante: el consumo de alcohol y drogas. Un estudio realizado el año pasado sobre prevalencia de sustancias psicoactivas reveló que el 12% de los conductores dieron positivo en alcohol y drogas, y la última gran campaña de seguridad vial ha detectado que 273 personas circulan a diario bebidos o bajo los efectos del cannabis, la cocaína o las anfetaminas.

Está demostrado que el consumo de estas sustancias causa una pérdida de concentración y movilidad y parece también evidente que las medidas represivas —desde el incremento de las multas hasta la retirada de puntos— son insuficientes. Involucrar a las organizaciones dedicadas a la seguridad vial y a los partidos políticos para articular un pacto de Estado, como proponen las autoridades de Tráfico, servirá de poco si al mismo tiempo no se desarrollan campañas de concienciación y actuaciones en el ámbito educativo. Esa es la clave para lograr que la curva de la siniestralidad vuelva a ser descendente.