EL INFIERNO DE LA COCAINA Y EL ALCOHOL

EL INFIERNO DE LA COCAINA Y EL ALCOHOL

Hola soy Vicente, tengo 36 años, empecé a beber a los 14 años, por la tontería de salir con amigos y aparentar ser mayor de edad. A los 18 años empecé a consumir spizt y cocaína, esto eran los fines de semana pero sobre los 25 años, mi adicción por el alcohol fue agrandándose, hasta el punto de tener que beber por las mañanas porque si no bebía mi cuerpo empezaba a temblar, me convertí en un alcohólico.
Estuve en centros de rehabilitación pero salía y empezaba a beber
Por suerte mi hermano encontró en una revista de la Rivera de Navarra el nombre de “Narconon” con el teléfono 918-553-515. Me puse en contacto con ellos; hice el programa con una gente estupenda y muy profesional, sobre el caso de drogas y sobre enseñar un camino real de la vida.
Ahora gracias a este grupo de Narconon soy un hombre libre, fuera de drogas y alcohol, tengo trabajo, familia, amigos, me río y soy feliz.
Si tenéis algún problema de este tipo llámalos, te ayudarán.

Vicente

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UNA MADRE

TESTIMONIO DE UNA MADRE

Soy Charo, madre de cinco hijos, cuatro chicos y una chica. Ellos han sido siempre el motor de mi vida, ahora todos son mayores de edad y lo único que me preocupa es que sean todos felices con sus respectivas parejas. En cierta ocasión me preguntaron que a que hijo quería más, mirándole a los ojos a esa persona le dije: cinco dedos tiene mi mano si me cortaran uno ¿cuál me dolería más?. Lo cierto es que cuando uno de ellos tenía un simple constipado lo atendía más que a los otros, le daba sus medicinas, lo acostaba, lo besaba y lo mimaba más.

Desde hace algunos años me di cuenta que uno de mis hijos, Jorge, estaba mal, no era él, estaba raro, estaba enfermo pues era adicto a las drogas, ¿quizás a la cocaína?, ¿quizás a los porros?, no sé, algo extraño. Mi mente quería engañarme o quizás no quería ver la triste realidad; mi niño el más listo para mí, el que yo creía que llegaría más lejos, y si llegó veréis porqué.

Temí por su vida, me volqué con él, me pidió que le llevase a un centro de desintoxicación; fuimos y nada, después psicólogos, psiquiatras,y otros sitios… nadie remedió su estado anímico en el que se encontraba.
Sufrí en silencio todas sus fechorías que cada vez eran peores, mi niño llegó a robar, mentir, vendía todo para tener dinero para la maldita droga y poco a poco se iba deteriorando físicamente y moralmente. Pagué deudas que tenía contraídas y cada día que pasaba lo veía más depresivo hasta que un día él mismo miró por Internet y dijo …mamá me ingreso en Narconon, está en Los Molinos, el programa me parece bueno; así fue, lo llevamos su padre, su hermana y su novia Carmen, que es la persona que más ha influido en su recuperación.

Lo llevamos a Los Molinos y ahora después de dos años veo a mi hijo plenamente curado y con ganas de vivir, feliz, con perspectivas de futuro, desea casarse con Carmen y seguir trabajando para ayudar a otros que se encuentran en la misma situación en la que estaba él.
Ahora soy una madre feliz y veo que he recuperado a mi hijo que lo tenía perdido. Por ello quiero elevar mi voz y dar las gracias a Narconon, porque mi hijo Jorge piensa y vive como un hombre nuevo y porque gracias al centro ha visto la luz del túnel en el que estaba metido y gracias a su novia Carmen por el amor que siempre le ha profesado.

CHARO

LA VERDADERA CARA DE LAS DROGAS

Mi nombre es Sergio y me llaman “El Yoyo”. Te quiero contar una breve historia de mi vida con el fin de ayudarte a conocer la verdad de las drogas.
Soy de Alicante y mis padres tienen negocios de Hostelería desde que yo era muy pequeño. Yo fui corredor de MotoCross hasta los 12 años. Comencé a pilotar motos con tan solo 4 años.
Con 14 años yo ya fumaba tabaco y un día me ofrecieron una raya de cocaína. En lugar de echarme para atrás me la esnifé. A partir de ahí mi vida cambió y no precisamente a mejor. Empecé consumiendo los fines de Semana. Conforme iban pasando los años mi consumo iba siendo más alto; tomaba los fines de semana y festivos; también los jueves; fui cogiendo más días de la semana para consumir cocaína. A los 18 años comencé a traficar en mi pueblo –eso de tener siempre coca en el bolsillo me hacía sentir como más hombre. Me creía algo más que los demás, pero no era cierto en realidad. Casi sin darme cuenta mi consumo se disparó mucho; consumía de 3 a 4 gramos casi todos los días; me hice un esclavo de la noche, me convertí en una persona mala y agresiva; sobre todo cuando no tenía cocaína para consumir.
Me enganché a las máquinas tragaperras, Bingo, visitaba a veces el Casino y bebía mucho alcohol. Llegó el momento negro de mi vida: no podía cumplir en los negocios de mis padres ya que estaba todas las noches vendiendo cocaína, trasnochando con gente que se drogaba como yo, que bebía alcohol, que engañaban a sus mujeres… Me juntaba con gente que manejaba mucha cocaína y en grandes cantidades. Estuve en chalets donde las pistolas y armas eran muy frecuentes; incluso en una ocasión presencié un tiroteo…
Mis padres, mi mujer y el resto de mi familia estaban metidos en un calvario conmigo. Después de 15 años metido en el pésimo mundo de las drogas, que a nada bueno arrastran; después del sufrimiento que he hecho pasar a mi familia y a mi mujer; después de haber tenido dos hijos y como aquel que dice: no saber ni que los tenía, no cumplir con mis obligaciones como padre; después de todo eso, un buen día, harto de dormir dentro del coche y en casa de un amigo –cuando éste me dejaba- desperté y quise buscar una solución a mi vida.
Tuve la gran suerte de que una prima mía conocía un Centro de Rehabilitación de drogas que está en Los Molinos (Madrid), en la Sierra. Y aquí estoy, llevo 7 meses en el Centro y llevo 4 meses sin ver a mi hija; lo he pasado muy mal pero sé y tengo claro que tengo toda una vida sana por delante para disfrutar de mis hijos y fuera de drogas. Lo más importante es que después de 15 años de consumo de drogas, sobre todo de coca, llevo casi siete meses aquí en Narconón y siento que he vuelto a nacer; siento y sé que también se puede vivir sin drogas; se puede ser muy feliz sin ellas.
El Programa Narconón me ha salvado la vida. Ahora soy persona, vivo y disfruto de la vida, de la gente que me rodea; ahora puedo amar, sentir, reír, llorar, hablar, perdonar y sobre todo, y lo más importante es que estoy orgullosos de mi; y esto me hace feliz.
Vive feliz sin las drogas y no desgraciado con ellas. Solo tú puedes elegir. Me gustaría que mi testimonio te sirviera para que os deis cuenta que las drogas no traen nada bueno y el final es la muerte. Piénsatelo, no caigas.

Sergio