COCAINA

 

Hola me llamo Luis Miguel , tengo 32 años, entre en el centro un 14-6-06, estaba desquiciado por culpa de la cocaína, he perdido muchas cosas en la vida y por fin me di cuenta que tenia un problema con la cocaína gracias a mi hermana, hablando con ella vinimos al centro de NARCONON por mi propio pie, pensando que yo ya no quería esa vida de mierda que llevaba hasta ese día, decidido ha rehabilitarme porque yo valgo mucho mas que toda es mierda que me metía por la nariz.

Al principio yo creía que no lo iba a lograr pero poco a poco haciendo la terapia me iba dando cuenta que todo esto esta funcionando en mi, que he cogido responsabilidad, he aprendido datos básicos importantes para mi supervivencia y capaz de confrontar cualquier situación o problema sin tener que refugiarme en las drogas, ahora puedo decir que soy una persona totalmente rehabilitada con la cabeza mas despejada con ganas de disfrutar de la vida, sobre todo con mi chica y con mi familia, pero lo mas importante me he recuperado a mi mismo, ahora la vida me sonríe soy feliz, ha valido la pena pasar por NARCONON, con esto animo a toda la gente y sentirse bien y ser feliz sobre todo con uno mismo.

Un saludo y animo que nada es imposible solo hay que echarle valor!!

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POR TI

“POR TI”

Quiero Con mi testimonio ayudaros a entender y comprender, como yo lo he hecho, el infierno en el que se vive sumergida en el mundo del ALCOHOL.

Me presento, soy Ana, y hoy afortunadamente puedo hablar “desde el otro lado”, el lado de la vida, la vida sin alcohol.

Yo comencé a beber sobre los 20 años, con las amigas los fines de semana, algo muy común, y que al cabo de los años eso se convirtió en un problema. Me atrapó, me enredó entre sus sensaciones, tapaba lo que no quería ver, lo que no quería afrontar, lo que no quería sentir, en definitiva me iba quitando poco a poco mi vida y el derecho a vivirla.

Recibí al alcohol como un amigo, un aliado que me ayudaba en los momentos o situaciones difíciles, que me hacía sentir bien, que me daba fuerzas. Nada más allá de la realidad, eso sólo es una máscara, un disfraz que nos confunde, que nos engaña. Después de una borrachera todo eso que no afrontas, que tapas, tu timidez, siguen ahí, no se han ido y al igual que te ha dado fuerza, luego te la quita.

Poco a poco, sin darme cuenta, cada vez necesitaba con más frecuencia el alcohol, dependía más de él. Yo me engañaba, yo decía que lo controlaba, que yo llevaba las riendas, pero en realidad era él el que me manejaba a mí, a mi vida.

Pasaban los años, había temporadas que controlaba que no bebía, pero luego siempre terminaba volviendo a beber, terminaba de nuevo en sus brazos.

Me casé y tuve una hija, me propuse que por ella no volvería a beber, que ella no se merecía una madre así, que no se merecía vivir eso, pero no fue así, tan sólo duró un año y otra vez me vi atrapada por él y sus mentiras disfrazadas de verdad.
Han ido pasando los años, los he ido perdiendo, desaprovechando, porque cuando vives con alcohol pierdes todo lo demás, sólo tienes eso, y si no te das cuenta a tiempo de ello, te quedarás sólo con él, penderás todo lo demás, tu familia, tus amigos, tu trabajo, tus pertenencias y sobre todo te perderás a ti, a tu vida, y podéis creerme que no merece la pena, ahora lo sé.

Estuve yendo a psiquiatras, quería poner una solución definitiva, pero no consiguieron ayudarme a solucionar el problema, sólo lo tapaban las pastillas, que cuando dejaba de tomar me llevaban otra vez al punto de partida, el alcohol.

Gracias a mi familia que encontraron este centro, NARCONON,y tomé una de las decisiones más importantes y acertadas de mi vida, venir a él. Aquí he aprendido a dejar el alcohol, a vivir, y me siento muy satisfecha y orgullosa de ello. Confío en que mi testimonio pueda ayudar, pueda hacer ver la luz, a cualquier persona que se encuentre atrapada en este mundo, que hay solución si tú la quieres, está en ti.

Un saludo. ANA

EL POZO DE LAS DROGAS

EL POZO DE LAS DROGAS

Soy un muchacho de 27 años, y me dirijo a todos los jóvenes  para enviaros un mensaje de como es el mundo de las drogas.

Hay que quitarse de la cabeza que las drogas son para divertirse, eso ocurre al principio, pero con el paso del tiempo esa diversión se convierte en amargura tristeza y un caos total en el que arrastrar nuestras vidas y la de todos los que nos rodean.

 

Empezamos a beber en exceso y nos juntamos con gente que    no nos conviene, porque sus acciones evidencian que son peligrosas y poco éticas. Después de eso, uno cae en el pozo oscuro y negro del mundo de la droga y llega un momento en el que ya hemos echado a perder nuestras vidas, no tenemos ilusión por vivir y para nosotros no existe ya nada mas que la droga. Llegados a este punto no apreciamos nada de lo que tenemos alrededor. Por eso quiero pediros que cuando veáis que os estáis  metiendo en este mundo desastroso, aunque sea simplemente por tener tentaciones de consumir drogas, habléis con vuestros padres y pidáis información y ayuda , mis padres llamaron al 91 855 03 86  y al día siguiente  ya estaba ingresado en Los Molinos.

 

Asimismo ,quiero pedir mis mas sinceras disculpas a mi padre , madre ,tíos, primos, suegra, cuñadas ,mujer, e, hija, que han tenido que sufrir las consecuencias de mi dependencia a esta basura y a los cuales todavía tengo a mi lado .Os quiero mucho a todos y os agradezco vuestro apoyo.

Los artífices de que hoy este bien y sea una persona nueva ,con ilusión por vivir, honrado y seguro de mi mismo, son el equipo de profesionales de NARCONON LOS MOLINOS, de Madrid, que con sus técnicas salvan vidas y devuelven la ilusión a las personas que por culpa de las drogas, la han perdido. Un abrazo muy fuerte a todas ellas.

 

 

Un saludo

José Vicente

Hola Chavales

            Los Molinos, 24 de marzo de 2006

¡Hola Chavales!

Quiero que sepáis que yo era de los “mejores” en el colegio. Hacía mejor que nadie las pellas, sabía pegar una trola mejor que nadie. Copiaba en los exámenes como ninguno y, por supuesto, era el tío indicado para conseguir cualquier tipo de droga.

Era el “mejor”. No había fiesta que no acudiera, que no probara un porrito o dos. Siempre dispuesto a ser el que más bebía y más probaba drogas nuevas.

Todo esto, ahora que lo veo desde mi centro de rehabilitación, me ha hecho ver lo poco que he aprovechado el tiempo. Que me he dejado llevar por ideas poco claras, porque aunque no os lo creáis, en cuanto pruebas las drogas e insistas con ellas es que no tienes claras las cosas. No eres más guay por meterte más droga. El que verdaderamente rompe la pana es el que sabe decir NO, el que se mantiene fuera de ellas y sabe aconsejar a sus amigos que no lo hagan.

Realmente yo me he tenido que dar cuenta cuando ya era tarde; y no pasó mucho tiempo desde cuando empecé, a cuando me vi atrapado.

Dedicar vuestro tiempo a hacer cosas chachis. El deporte y los estudios, algo que os aburre porque es la rutina de todos los días, no veáis como se hecha en falta cuando ha pasado tu momento y lo has desperdiciado, nada más que pensando en el fin de semana, o en la hora de la salida para ir al parque o a los recreativos a tomarse la litrona o los putos porros. Que os digan lo que quieran, pero eso no es ser el mejor; eso es una mierda.

Antonio

WILLIAMS BENITEZ (FUNDADOR DE NARCONON

WILLIAMS BENITEZ (FUNDADOR DE NARCONON)

Empecé a fumar marihuana en 1947, cuando tenía trece años. Pasé luego a la inyección de opio y otras drogas cuando tenía unos quince años. Empecé a tener problemas y fui arrestado por diversos delitos, por lo que decidió unirse a los Marines para ver si podía conseguir lejos de las drogas. En cambio, terminé siendo arrestado por cargos de drogas durante el conflicto de Corea, recibió un consejo de guerra y fue dado de alta como indeseable.

En los años siguientes, seguí tratando de mantenerse alejados de las drogas. A veces podía mantenerse limpio por un corto tiempo, entonces yo iría de vuelta en la aguja de nuevo. Llevaba el mono de unos dieciocho años, y me costó trece años naturales siguientes a estar encerrado. Además de hacer tiempo en la Marina, hice un término de prisión federal y también fue condenado tres veces en los tribunales del estado de Arizona.

En mi último viaje a la cárcel, me declaré culpable el 22 de diciembre 1964 a la posesión de estupefacientes. Debido a que estaba siendo condenado como delincuente habitual, la sentencia pidió un sistema obligatorio de quince años y hasta la vida. Recuerdo hablar con un oficial de la corte y decirle cómo me seguía iba a dejar las drogas solo y tal vez incluso iniciar un programa de drogas. Recuerdo sus palabras tan bien: “Lo mejor que puedes hacer con gente como usted, después de la primera vez, se lo llevará detrás de un edificio y hacer que usted y todos los demás un favor y poner fuera de su miseria.”

Mi abogado me organizó para ir ante el juez justo antes de Navidad, con la sensación de que el espíritu de la fiesta sería en mi favor. Puede que haya trabajado. Hice mi declaración ante el juez contándole todos los intentos que había hecho durante los años para dejar de consumir drogas, tales como unirse a la Infantería de Marina, comprometiéndome a los hospitales para la atención psiquiátrica y terapia en varias ocasiones, aislarme en las ciudades mineras en un intento personal para dejar el hábito, e incluso cómo dos matrimonios no habían ayudado a enderezarme. Le dije que a pesar de todos los fracasos, yo todavía iba a hacer y que iba a encontrar una solución a mi problema, que aún no había dejado. Debe haber creído todavía había una chispa de esperanza para mí. Me condenaron a los obligatorios quince años, pero en lugar de correr a la vida, hizo el término quince-dieciséis años.

Después de llegar a la prisión, un amigo mío me dio un poco de material de lectura para mantenerme ocupado mientras yo estaba en el Pabellón Orientación espera de transferencia a la población general. Entre el material era un libro viejo, andrajoso, Fundamentos del Pensamiento, por L. Ron Hubbard . Yo había oído hablar de sus escritos cuando antes me sirvió una condena de diez años en la prisión estatal de Arizona, pero nunca los había leído. Yo siempre había sido un ávido lector de libros relacionados con el comportamiento humano. Sin embargo, este pequeño libro me impresionó más que cualquier otra cosa que jamás había leído antes. Lo leí una y otra vez y luego compré más libros del Sr. Hubbard y los estudié con mucho cuidado durante el año siguiente, incluso hasta altas horas de la noche en mi celda.

El material identificado las capacidades humanas y su desarrollo. Me sorprendió que nunca había encontrado con tal facilidad de trabajo dentro de una multitud de otras obras que había estudiado en los últimos años. Yo no soy una persona crédula a la hora de aceptar enfoques o ideas nuevas o diferentes. Si trabajan, bien. De lo contrario, tirar por la ventana. O bien funcionan o no lo hacen. Estaba cansado de experimentar con tantas ideas y filosofías, muchos tienen credibilidad sólo porque algunos “autoridad” que había escrito.

Lo que más me impresionó acerca de los materiales [Hubbard] fue que concentran no sólo en la identificación de habilidades, sino también en los métodos (ejercicios prácticos) por el cual para desarrollarlas. Me di cuenta de que la drogadicción no era más que una “discapacidad”, que resulta cuando una persona deja de usar las habilidades esenciales para la supervivencia constructiva.

He descubierto que si una persona rehabilitada y aplicar ciertas habilidades, esa persona podría perseverar hacia los objetivos fijados, frente a la vida, identificar los problemas y resolverlos, se comunican con la vida, ser responsables y establecer las normas éticas, y la función dentro de la banda de seguridad.

Finalmente me di cuenta que había desarrollado las habilidades esenciales necesarias para superar mi problema de las drogas. Sintiéndome en terreno seguro, yo sabía que tenía que poner esta tecnología a disposición de otros adictos en la prisión. Recordé lo largo de los años, de todos los adictos a la que había disparado el ritmo, y recordé la conversación más preciado, “Uno de estos días voy a dejar de fumar.” Que había encontrado los medios y que iba a compartir con ellos. Fue entonces cuando tomé la decisión real por escribirlo en mi página de calendario en mi celda.

Tan eficaz fue la tecnología que había aprendido, que experimenté una libertad perdida larga para mí. Los altos muros de la prisión se convirtió en barreras temporales. Me di cuenta de que mi celda de 6×8 pies era todo lo que necesitaba como un puesto de mando. Incluso entonces, yo sabía Narconon alcanzaría proporciones internacionales, e incluso escribí un artículo sobre él en 1967, “El propósito de Narconon.”

El programa fue autorizado por el director, y pronto comenzó a expandirse desde sus originales veinte miembros. Entonces empecé a peticiones de los reclusos no adictos que querían entrar en Narconon. Me dijeron que estaban impresionados con lo que los estudiantes de Narconon les habían dicho sobre el programa y lo que enseñó la tecnología. Me acerqué a la Administración la autorización para incluir a los no adictos. Al principio se resistió, diciendo que los miembros no-adicto no necesitaban los servicios de Narconon, y que podrían interrumpir el programa.

He demostrado a los funcionarios que cualquier persona, preso o de lo contrario, podrían beneficiarse de Narconon, ya que su atención estaba en el aumento de capacidades, que teníamos un mecanismo de ética integrado en el programa, y ​​que la responsabilidad y la participación necesaria de un miembro de pronto disuadir a cualquiera que no en serio la mejora. Convencí a los funcionarios de prisiones. El programa cumplió con sus expectativas tan bien que siete meses después del inicio de Narconon, se me pidió para iniciar otro programa para jóvenes delincuentes alojados en el anexo de fuera de los muros de la prisión.

Entonces escribí al Sr. Hubbard sobre Narconon. Él y sus organizaciones de apoyo a nuestro programa de donación de libros, cintas y materiales del curso. Hemos recibido cientos de cartas de todo el mundo validando nuestros esfuerzos para hacer que la adicción a las drogas y el comportamiento criminal o ilegal en una cosa del pasado en nuestras vidas.

www.narcononlosmolinos.com   91 855 35 15