HISTORIA DE EXITO DE MIGUEL

HISTORIA DE ÉXITO DE MIGUEL .

Cuando llegué al centro Narconon era una persona sin esperanzas, estaba pensando en suicidarme y de hecho, mi vida durante el último año y medio en que había vuelto a caer en drogas había sido un suicidio, me dedicaba a llevar a gente al poblado y a trapichear con todo lo que podía para sacar para estar drogándome todo el día. Mi vida eran problemas constantes, con la gente que llevaba al poblado, con la policía, con los gitanos, etc. Todo eso fue cambiando durante mi programa en Narconon, al principio me libre de mi dependencia física a las drogas, pero ese era el menor de mis problemas, ya que mi cambio fundamental fue a mis dos o tres meses de programa, cuando fui elevando mi tono vital, mis ganas de vivir, de empezar cosas nuevas en la vida, elevar mi nivel de ética y de responsabilidad, para comprender de verdad todo lo que había hecho mal en la vida y porque había llegado a la situación en la que me encontré, y lo que es mas importante, como manejar mi vida para que esto no se repitiera nunca mas, porque ahora se que no se va a repetir.

He cambiado mi vida y ahora soy capaz de manejar los problemas normales que me surgen y sobre todo ahora soy capaz de ser feliz.

¡Muchas gracias Narconon!

Miguel .

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EL INFIERNO DE LAS DROGAS

EL INFIERNO DE LAS DROGAS

Mi nombre es Juan Antonio, soy una persona que ha logrado salir del infierno de

las drogas, por suerte no el único, me gustaría que mi experiencia sirviese para ayudar

a otras personas que siguen atrapadas en ese mundo, les pediría que luchen para volver

a vivir y que no pierdan la esperanza tanto ellos como sus familias.

Empecé a tontear con las drogas muy joven, con 13 años, al principio me resultaban divertidas, me hacían sentir bien, seguro de mi mismo, no tarde mucho tiempo en empezar a subir escalones, probando todo tipo de drogas, “cuantas más mejor”, llego un momento que nunca estaba satisfecho.

Me metí en todo tipo de problemas a nivel personal, familiar, de justicia y de trabajo,

todo empezó a ir fatal en cualquier área de mi vida, ya nada me llenaba , mas que los

ratos de colocon tomando drogas, no sabia ni divertirme ni vivir sin ellas, CASI PIERDO LA VIDA en varias ocasiones.

Con mi familia intentaba disimular lo in disimulable, nunca lo quería reconocer, me veía controlando y no creía ser un adicto.

Llego un punto en que no solo tuve que reconocerlo si no lo más duro fue pedir ayuda después de intentar dejarlo yo solo con varios tratamientos “milagrosos”, me aislé,

acudí al doctor tal y al doctor pascual que me prometían curas en 15 días, llegué a aislarme en un pantano, pero todos los resultados eran negativos estaba cada vez peor,

era llegar a casa y continuar con la rutina y con la agonía lenta.

Era una persona con un grado de confianza tan baja, Ya llevaba 15 años de mi vida consumiendo y la esperanza era tan poca, después de tantos fracasos pensé que no había salida; ingrese en un centro en la sierra de Madrid  en unos meses me enseñaron que el verdadero problema no es la droga si no por que se toma, aprendí a solucionar mis problemas no a esconderme de ellos, no fue fácil, pero sin esta ayuda hoy estoy convencido de que no lo habría logrado, pues había creado otra personalidad que no era yo realmente.

Hoy hace 4 años de esto y puedo contarlo como una anécdota, nunca dejare de estar agradecido al personal de ese gran centro Los Molinos y a todos sus especialistas,

si alguien se encontrara en un problema similar marcar el 91 855 3515  a mi me salvaron la vida.

Ahora soy un muchacho de 36 años, feliz y capaz de seguir viviendo.

Gracias Juan Antonio

Las Drogas

Hola me llamo Fernando Ramos Mora y tengo 39 años, soy “cocainómano” desde los 18 años mi vida estaba hundida, me he separado, casi me he arruinado, me afectaban todos los juegos y vicios de la calle.

Cuando llegue aquí, a Narconon los Molinos, no pensaba que mi vida podría dar un cambio. Me dijeron que yo me curaría sin tomar ni una pastilla, y pensé que estaban locos.

Pasaron los días y fui recuperando la estima, no me acordaba de la “coca” y me parecía raro, tan solo, iba a un curso y me sentaba en una silla y hacia una serie de ejercicios pero todo funcionaba, luego pasé a una sauna donde sudé hasta la última partícula de droga que había en mi cuerpo, y de aquí a otro paso más, y luego otro y por fin llego mi día, el día que sentí que ya no era “cocainómano” ya no dependía de una sustancia había salido del pozo más profundo sin enterarme, había recuperado mi vida y la de mi familia porque las drogas no solo nos joden la vida a uno mismo, sino que lo hacen con todos los que nos rodean y más queremos. Hoy soy un hombre y un padre feliz.

Fernando Ramos Mora

EL POZO DE LAS DROGAS

EL POZO DE LAS DROGAS

Soy un muchacho de 27 años, y me dirijo a todos los jóvenes  para enviaros un mensaje de como es el mundo de las drogas.

Hay que quitarse de la cabeza que las drogas son para divertirse, eso ocurre al principio, pero con el paso del tiempo esa diversión se convierte en amargura tristeza y un caos total en el que arrastrar nuestras vidas y la de todos los que nos rodean.

 

Empezamos a beber en exceso y nos juntamos con gente que    no nos conviene, porque sus acciones evidencian que son peligrosas y poco éticas. Después de eso, uno cae en el pozo oscuro y negro del mundo de la droga y llega un momento en el que ya hemos echado a perder nuestras vidas, no tenemos ilusión por vivir y para nosotros no existe ya nada mas que la droga. Llegados a este punto no apreciamos nada de lo que tenemos alrededor. Por eso quiero pediros que cuando veáis que os estáis  metiendo en este mundo desastroso, aunque sea simplemente por tener tentaciones de consumir drogas, habléis con vuestros padres y pidáis información y ayuda , mis padres llamaron al 91 855 03 86  y al día siguiente  ya estaba ingresado en Los Molinos.

 

Asimismo ,quiero pedir mis mas sinceras disculpas a mi padre , madre ,tíos, primos, suegra, cuñadas ,mujer, e, hija, que han tenido que sufrir las consecuencias de mi dependencia a esta basura y a los cuales todavía tengo a mi lado .Os quiero mucho a todos y os agradezco vuestro apoyo.

Los artífices de que hoy este bien y sea una persona nueva ,con ilusión por vivir, honrado y seguro de mi mismo, son el equipo de profesionales de NARCONON LOS MOLINOS, de Madrid, que con sus técnicas salvan vidas y devuelven la ilusión a las personas que por culpa de las drogas, la han perdido. Un abrazo muy fuerte a todas ellas.

 

 

Un saludo

José Vicente

Hola Chavales

            Los Molinos, 24 de marzo de 2006

¡Hola Chavales!

Quiero que sepáis que yo era de los “mejores” en el colegio. Hacía mejor que nadie las pellas, sabía pegar una trola mejor que nadie. Copiaba en los exámenes como ninguno y, por supuesto, era el tío indicado para conseguir cualquier tipo de droga.

Era el “mejor”. No había fiesta que no acudiera, que no probara un porrito o dos. Siempre dispuesto a ser el que más bebía y más probaba drogas nuevas.

Todo esto, ahora que lo veo desde mi centro de rehabilitación, me ha hecho ver lo poco que he aprovechado el tiempo. Que me he dejado llevar por ideas poco claras, porque aunque no os lo creáis, en cuanto pruebas las drogas e insistas con ellas es que no tienes claras las cosas. No eres más guay por meterte más droga. El que verdaderamente rompe la pana es el que sabe decir NO, el que se mantiene fuera de ellas y sabe aconsejar a sus amigos que no lo hagan.

Realmente yo me he tenido que dar cuenta cuando ya era tarde; y no pasó mucho tiempo desde cuando empecé, a cuando me vi atrapado.

Dedicar vuestro tiempo a hacer cosas chachis. El deporte y los estudios, algo que os aburre porque es la rutina de todos los días, no veáis como se hecha en falta cuando ha pasado tu momento y lo has desperdiciado, nada más que pensando en el fin de semana, o en la hora de la salida para ir al parque o a los recreativos a tomarse la litrona o los putos porros. Que os digan lo que quieran, pero eso no es ser el mejor; eso es una mierda.

Antonio

WILLIAMS BENITEZ (FUNDADOR DE NARCONON

WILLIAMS BENITEZ (FUNDADOR DE NARCONON)

Empecé a fumar marihuana en 1947, cuando tenía trece años. Pasé luego a la inyección de opio y otras drogas cuando tenía unos quince años. Empecé a tener problemas y fui arrestado por diversos delitos, por lo que decidió unirse a los Marines para ver si podía conseguir lejos de las drogas. En cambio, terminé siendo arrestado por cargos de drogas durante el conflicto de Corea, recibió un consejo de guerra y fue dado de alta como indeseable.

En los años siguientes, seguí tratando de mantenerse alejados de las drogas. A veces podía mantenerse limpio por un corto tiempo, entonces yo iría de vuelta en la aguja de nuevo. Llevaba el mono de unos dieciocho años, y me costó trece años naturales siguientes a estar encerrado. Además de hacer tiempo en la Marina, hice un término de prisión federal y también fue condenado tres veces en los tribunales del estado de Arizona.

En mi último viaje a la cárcel, me declaré culpable el 22 de diciembre 1964 a la posesión de estupefacientes. Debido a que estaba siendo condenado como delincuente habitual, la sentencia pidió un sistema obligatorio de quince años y hasta la vida. Recuerdo hablar con un oficial de la corte y decirle cómo me seguía iba a dejar las drogas solo y tal vez incluso iniciar un programa de drogas. Recuerdo sus palabras tan bien: “Lo mejor que puedes hacer con gente como usted, después de la primera vez, se lo llevará detrás de un edificio y hacer que usted y todos los demás un favor y poner fuera de su miseria.”

Mi abogado me organizó para ir ante el juez justo antes de Navidad, con la sensación de que el espíritu de la fiesta sería en mi favor. Puede que haya trabajado. Hice mi declaración ante el juez contándole todos los intentos que había hecho durante los años para dejar de consumir drogas, tales como unirse a la Infantería de Marina, comprometiéndome a los hospitales para la atención psiquiátrica y terapia en varias ocasiones, aislarme en las ciudades mineras en un intento personal para dejar el hábito, e incluso cómo dos matrimonios no habían ayudado a enderezarme. Le dije que a pesar de todos los fracasos, yo todavía iba a hacer y que iba a encontrar una solución a mi problema, que aún no había dejado. Debe haber creído todavía había una chispa de esperanza para mí. Me condenaron a los obligatorios quince años, pero en lugar de correr a la vida, hizo el término quince-dieciséis años.

Después de llegar a la prisión, un amigo mío me dio un poco de material de lectura para mantenerme ocupado mientras yo estaba en el Pabellón Orientación espera de transferencia a la población general. Entre el material era un libro viejo, andrajoso, Fundamentos del Pensamiento, por L. Ron Hubbard . Yo había oído hablar de sus escritos cuando antes me sirvió una condena de diez años en la prisión estatal de Arizona, pero nunca los había leído. Yo siempre había sido un ávido lector de libros relacionados con el comportamiento humano. Sin embargo, este pequeño libro me impresionó más que cualquier otra cosa que jamás había leído antes. Lo leí una y otra vez y luego compré más libros del Sr. Hubbard y los estudié con mucho cuidado durante el año siguiente, incluso hasta altas horas de la noche en mi celda.

El material identificado las capacidades humanas y su desarrollo. Me sorprendió que nunca había encontrado con tal facilidad de trabajo dentro de una multitud de otras obras que había estudiado en los últimos años. Yo no soy una persona crédula a la hora de aceptar enfoques o ideas nuevas o diferentes. Si trabajan, bien. De lo contrario, tirar por la ventana. O bien funcionan o no lo hacen. Estaba cansado de experimentar con tantas ideas y filosofías, muchos tienen credibilidad sólo porque algunos “autoridad” que había escrito.

Lo que más me impresionó acerca de los materiales [Hubbard] fue que concentran no sólo en la identificación de habilidades, sino también en los métodos (ejercicios prácticos) por el cual para desarrollarlas. Me di cuenta de que la drogadicción no era más que una “discapacidad”, que resulta cuando una persona deja de usar las habilidades esenciales para la supervivencia constructiva.

He descubierto que si una persona rehabilitada y aplicar ciertas habilidades, esa persona podría perseverar hacia los objetivos fijados, frente a la vida, identificar los problemas y resolverlos, se comunican con la vida, ser responsables y establecer las normas éticas, y la función dentro de la banda de seguridad.

Finalmente me di cuenta que había desarrollado las habilidades esenciales necesarias para superar mi problema de las drogas. Sintiéndome en terreno seguro, yo sabía que tenía que poner esta tecnología a disposición de otros adictos en la prisión. Recordé lo largo de los años, de todos los adictos a la que había disparado el ritmo, y recordé la conversación más preciado, “Uno de estos días voy a dejar de fumar.” Que había encontrado los medios y que iba a compartir con ellos. Fue entonces cuando tomé la decisión real por escribirlo en mi página de calendario en mi celda.

Tan eficaz fue la tecnología que había aprendido, que experimenté una libertad perdida larga para mí. Los altos muros de la prisión se convirtió en barreras temporales. Me di cuenta de que mi celda de 6×8 pies era todo lo que necesitaba como un puesto de mando. Incluso entonces, yo sabía Narconon alcanzaría proporciones internacionales, e incluso escribí un artículo sobre él en 1967, “El propósito de Narconon.”

El programa fue autorizado por el director, y pronto comenzó a expandirse desde sus originales veinte miembros. Entonces empecé a peticiones de los reclusos no adictos que querían entrar en Narconon. Me dijeron que estaban impresionados con lo que los estudiantes de Narconon les habían dicho sobre el programa y lo que enseñó la tecnología. Me acerqué a la Administración la autorización para incluir a los no adictos. Al principio se resistió, diciendo que los miembros no-adicto no necesitaban los servicios de Narconon, y que podrían interrumpir el programa.

He demostrado a los funcionarios que cualquier persona, preso o de lo contrario, podrían beneficiarse de Narconon, ya que su atención estaba en el aumento de capacidades, que teníamos un mecanismo de ética integrado en el programa, y ​​que la responsabilidad y la participación necesaria de un miembro de pronto disuadir a cualquiera que no en serio la mejora. Convencí a los funcionarios de prisiones. El programa cumplió con sus expectativas tan bien que siete meses después del inicio de Narconon, se me pidió para iniciar otro programa para jóvenes delincuentes alojados en el anexo de fuera de los muros de la prisión.

Entonces escribí al Sr. Hubbard sobre Narconon. Él y sus organizaciones de apoyo a nuestro programa de donación de libros, cintas y materiales del curso. Hemos recibido cientos de cartas de todo el mundo validando nuestros esfuerzos para hacer que la adicción a las drogas y el comportamiento criminal o ilegal en una cosa del pasado en nuestras vidas.

www.narcononlosmolinos.com   91 855 35 15