Los ictus en consumidores de marihuana se deben sobre todo al estrechamiento de las arterias

Un estudio sobre pacientes menores de 45 años ingresados por ictus isquémico detecta estenosis arterial intracraneal en el 45% de los consumidores de marihuana, frente al 14% de los no consumidores.

Un estudio ha detectado que los accidentes cerebrovasculares en los adultos jóvenes que consumen marihuana tienen más probabilidades de ser causado por estrechamiento de las arterias en el cráneo que los ictus de personas que no consumen esta droga. Estudios previos habían encontrado una asociación entre el consumo de marihuana y el accidente cerebrovascular. Ahora, este trabajo, que publica el Journal of the American College of Cardiology, explora las diferencias en el accidente cerebrovascular entre consumidores y no consumidores de marihuana.

Los autores, expertos de la Clínica de la Universidad de Estrasburgo, en Estrasburgo, Francia, analizaron a todos los pacientes menores de 45 años ingresados por ictus isquémico entre 2005 y 2014, creando un estudio de cohorte de 334 pacientes que incluía 58 que eran consumidores de marihuana. El ictus isquémico es causado por una obstrucción que interrumpe o reduce el flujo de sangre al cerebro, a diferencia del accidente cerebrovascular hemorrágico, que se produce cuando un vaso sanguíneo tiene fugas o roturas.

Entre los consumidores de marihuana en el estudio, el accidente cerebrovascular isquémico se hallaba causado, sobre todo, por estenosis arterial intracraneal, un trastorno donde hay un estrechamiento de las arterias dentro del cráneo causado por una acumulación de placa. Se detectó estenosis arterial intracraneal en el 45% de los consumidores de marihuana en el estudio en comparación con el 14% de los no consumidores.

Los individuos que tomaban marihuana en esta investigación eran más jóvenes, más propensos a ser hombres, con tendencia a fumar tabaco y más probabilidades de presentar otros factores de riesgo del estilo de vida que aquellas personas en el estudio que no consumían la droga.

La emboia arterial, un coágulo de sangre formado en otra parte del cuerpo que se mueve hacia el cerebro, era la causa más común de accidente cerebrovascular isquémico en los no consumidores de marihuana en el estudio. Los científicos encontraron que un 29% de los accidentes cerebrovasculares en los no fumadores de marihuana fueron causados por la embolia cardiovascular en comparación con sólo el 14% en los tomaban marihuana

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La adicción a la cocaína provoca acumulación de hierro en el cerebro

Dosis de cocaína.

La adicción a la cocaína puede afectar a la forma en la que el cuerpo procesa el hierro, llevando a una acumulación del mineral en el cerebro, según concluye una nueva investigación de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido. El estudio, publicado este martes en ‘Translational Psychiatry’, plantea la esperanza de que pueda haber un biomarcador -una medida biológica de la adicción- que podría utilizarse como objetivo para futuros tratamientos.

La cocaína es una de las drogas ilícitas más utilizadas en el mundo occidental y es altamente adictiva. Un informe realizado el año pasado por el Consejo Asesor del Gobierno de Reino Unido sobre el Uso Indebido de Drogas encontró que casi uno de cada 10 de todas las personas de 16 a 59 años ha consumido cocaína en su vida. El consumo de cocaína está implicado, pero no necesariamente es la causa de 234 muertes en Escocia, Inglaterra y Gales.

Sin embargo, a pesar de los avances significativos para entender más sobre la biología de la adicción -incluyendo la forma en que el cerebro de las personas adictas a la cocaína puede diferir en la estructura- no hay actualmente un tratamiento médico para la adicción a la cocaína, por lo que la mayoría de las personas son tratadas con terapia cognitiva o habla

Un equipo de investigadores liderado por la doctora Karen Ersche, del Departamento de Psiquiatría de Cambridge, examinó el tejido cerebral en 44 personas que eran adictas a la cocaína y 44 voluntarios de control sanos. En el grupo de la cocaína, detectaron cantidades excesivas de hierro en una región del cerebro conocida como ‘globus pallidus’ (globo pálido), que normalmente actúa como un “freno” para inhibir el comportamiento.

Particularmente sorprendente fue el hecho de que la concentración de hierro en esta área estuviera directamente relacionada con la duración del consumo de cocaína, es decir, cuanto más tiempo habían consumido cocaína los participantes, mayor era la acumulación de hierro. Al mismo tiempo, el incremento de la concentración de hierro en el cerebro fue acompañado de una leve deficiencia de hierro en el resto del cuerpo, lo que sugiere que la regulación del hierro en general se interrumpe en las personas con adicción a la cocaína.

“Dado el importante papel que desempeña el hierro tanto en la salud como en la enfermedad, normalmente, el metabolismo del hierro se regula de manera estricta”, . “Sin embargo, el uso a largo plazo de la cocaína parece interrumpir esta regulación, lo cual puede causar daño significativo”

“El hierro se utiliza para producir glóbulos rojos, que ayudan a almacenar y transportar oxígeno en la sangre. Por lo tanto, la deficiencia de hierro en la sangre significa que los órganos y tejidos no pueden obtener tanto oxígeno como necesitan. Por otra parte, sabemos que el exceso de hierro en el cerebro está vinculado con la muerte celular, que es lo que frecuentemente vemos en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la enfermedad de Parkinson”, detalla.

Los investigadores de Cambridge ahora intentan identificar los mecanismos precisos por los cuales la cocaína interactúa con la regulación del hierro. Ersche cree que el mecanismo más probable es que la cocaína altere el metabolismo del hierro, posiblemente reduciendo la absorción de hierro de los alimentos y aumentando la permeabilidad de la barrera hematoencefálica para que entre más hierro en el cerebro, donde puede acumularse.

Aunque el exceso de hierro en el cerebro se asocia con neurodegeneración, no se sugiere que la adicción a la cocaína lleva a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer o Parkinson. El mecanismo que subyace al incremento de hierro en el cerebro en el Parkinson, por ejemplo, es diferente al de la adicción a la cocaína, al igual que las regiones cerebrales afectadas.

Como un micronutriente esencial, el hierro sólo se puede obtener a través de nuestra dieta y no puede excretarse, salvo por la pérdida de sangre. Los investigadores ahora quieren averiguar si los medios para corregir las alteraciones en el metabolismo del hierro podrían ralentizar o incluso revertir la acumulación de hierro en el cerebro y, en última instancia, ayudar a los individuos afectados a recuperarse con éxito de la adicción a la cocaína.

Un estudio concluye que el consumo de cocaína aumenta la probabilidad de mantener prácticas sexuales de riesgo

Según los autores, estos resultados hacen más apremiante la necesidad de promocionar la reducción de riesgos en las prácticas sexuales entre las personas usuarias de esta droga.

 

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La cocaína es una sustancia estimulante cuyo uso genera sentimientos de euforia, energía  e hiperatención. Hace ya mucho tiempo que su consumo se ha vinculado de manera anecdótica a unas tasas más elevadas de comportamientos impulsivos, entre los que se incluirían las prácticas sexuales de riesgo. No obstante esta relación ha resultado difícil de estudiar con rigor y control científico. Por este motivo, en EE UU se realizó un estudio que contó con un pequeño número de usuarios habituales de cocaína y cuyos resultados, publicados en la revista Psychopharmacology, apuntan a la “impaciencia” como una barrera obvia frente al uso del preservativo cuando las personas están bajo el efecto de esta droga.

En el estudio, a doble ciego, se compararon los efectos de varias dosis orales de cocaína y para entrar en él se excluyeron aquellos posibles participantes que estuvieran buscando ayuda para abandonar el consumo de cocaína (aunque a estas personas se les proporcionaron recursos y contactos para acceder a un tratamiento). Doce participantes completaron el estudio (ocho de los cuales eran hombres): ocho de etnia blanca, dos de origen afroamericano y los dos restantes de origen racial mixto. Su media de edad era de 27 años y todos tenían un nivel educativo superior a la escuela secundaria.

En las 24 horas previas a cada sesión de estudio, las personas participantes se abstuvieron del consumo de cualquier droga, incluyendo el alcohol. Cada participante tomó un comprimido de tres posibles (uno que no contenía cocaína, uno con una dosis de 125 miligramos de cocaína por cada 70 kilogramos de peso corporal o uno de 250 miligramos de cocaína por cada 70 kilogramos de peso corporal) en cada una de las tres sesiones de estudio. La toma se realizó en presencia de un miembro del personal del estudio. Posteriormente estas personas permanecieron en un entorno controlado durante aproximadamente 4,5 horas hasta que su presión arterial cayera por debajo de un nivel que demostraba que el efecto de la droga había desaparecido.

Durante el transcurso de la sesión, los participantes evaluaron cada 10 minutos el efecto de la droga (en una escala de cuatro puntos donde cero equivalía a ningún efecto y cuatro, a un efecto potente) y también puntuaron su nivel de deseo sexual en una escala de 100 puntos (en la que el cero equivalía a ausencia de deseo sexual y 100, a un gran deseo). Se observó que los niveles tanto de deseo sexual como de cocaína aumentaron al mismo tiempo y alcanzaron su pico aproximadamente 45 minutos después de la ingesta de la droga.

A los participantes se les pidió que puntuaran su probabilidad de usar un preservativo (en caso de existir uno inmediatamente disponible), así como su predisposición a esperar para conseguir uno antes de mantener relaciones sexuales según períodos de espera de 2 minutos, 5 minutos, 15 minutos, 30 minutos, una hora, tres horas y seis horas.

Se comprobó que las personas afirmaron tener una elevada predisposición a emplear un preservativo que estuviera disponible, con independencia de si estaban bajo los efectos de la cocaína o no: 80% frente al 87 por ciento, de forma respectiva. Sin embargo, al aumentar el tiempo de espera para utilizar el preservativo, la predisposición a mantener relaciones sexuales sin él es mayor si la persona está bajo los efectos de la cocaína. Por comparación, las personas que estaban tomando la dosis más elevada de cocaína tuvieron, en promedio, una probabilidad de un 40% de poder esperar una hora para usar un preservativo, mientras que las mismas personas tuvieron una probabilidad del 60% de esperar tanto tiempo cuando recibieron el comprimido sin cocaína.

Del mismo modo, cuando estuvieron bajo el efecto de cualquiera de las dosis probadas de cocaína, las personas fueron más propensas que las que no tomaban la droga a no utilizar un preservativo aunque existiera una posibilidad elevada de adquirir una ITS. Por ejemplo, cuando se les planteó que las probabilidades de adquirir una ITS eran de una entre 2.000, algo más del 40% de las personas que estaban bajo el efecto de la dosis más elevada de cocaína se mostraron dispuestas a usar un preservativo, mientras que este porcentaje estuvo en torno al 70% cuando los participantes no tomaron cocaína.

Para los autores, la conclusión es que la cocaína parece aumentar el deseo sexual y aunque las personas que están bajo sus efectos afirman que probablemente utilizarían un preservativo si tuvieran uno en una situación que implicara una relación de riesgo, en el caso de no disponer de un preservativo, esta droga les haría estar menos dispuestas a aplazar la relación sexual hasta conseguir uno. Es decir, se vuelven más impacientes cuando se trata de esperar por el sexo.

Para determinar si la “impaciencia” de las personas bajo los efectos de la cocaína se extendía a otras situaciones no sexuales, a los participantes se les ofreció una hipotética elección entre recibir una pequeña cantidad de dinero ese mismo día o esperar (un día, una semana, un mes, seis meses, un año, cinco años o 25 años) para recibir 100 dólares. No se observaron diferencias entre las personas que tomaron cocaína y las que no en cuanto a su predisposición a esperar los distintos periodos de tiempo. Estos resultados sugieren que la impaciencia se refiere de forma específica al sexo y no se extiende a otras actividades, como sería una recompensa económica.

Este estudio puede ayudar a explicar por qué las personas que consumen cocaína de forma habitual están más predispuestas a adoptar conductas sexuales de riesgo cuando están bajo la influencia de la droga. El equipo de investigadores sabía que las personas que consumen cocaína de forma habitual tienen un riesgo más elevado de presentar el VIH (véase La Noticia del Día 17/07/2015) y otras infecciones de transmisión sexual (ITS), pero sus hallazgos sugieren que la “impaciencia sexual” podría explicar al menos en parte este mayor riesgo.

Según los autores, también pone de relieve por qué las autoridades públicas de salud y el personal médico deben garantizar que a estas personas se les ofrezcan preservativos para prevenir la propagación de las ITS y otras estrategias de reducción de riesgos.

No obstante, el equipo de investigadores admite que su estudio tiene limitaciones y, así, reconoce que sus hallazgos se basan en situaciones sexuales hipotéticas y no en situaciones de la vida real, y que las personas voluntarias ingirieron la cocaína en un comprimido en lugar de esnifarla o fumarla, como sería más habitual, por lo que cabe la posibilidad de que eso afecte a los efectos de la droga.

NARCONON ESPAÑA

Mi nombre es Carmen. Tengo 53 años y os quiero contar mi historia porque seguramente pueda ayudar a mucha gente.

Yo era alcohólica, realmente llevaba muchos años bebiendo alcohol, no veía el problema ya que era algo muy social, pero realmente llego un momento en el que tenia la necesidad de beber , lo necesitaba para cualquier cosa, ya ni siquiera es que me fuera al bar para beber, realmente lo que hacia era beber en casa amargada, tirada en el sofá, bebía hasta quedarme inconsciente. Me daba igual mis hijos, mi casa, mi familia y todo. Os puedo asegurar que estaba totalmente sola y amargada.

Y así pasaban los días , los meses , los años, y yo sin reaccionar. Pensaba que la vida ya se había acabado para mi, que me daba igual morirme o vivir, me daba igual hasta mis hijos que lo único que hacia era alejarlos de mi. Todo el día borracha, tirada en el sofá, sola y sin esperanza de vida.

Un día acabe en el hospital, mi hígado había dicho basta, y me empece a meter en problemas. Sin embargo me dio igual y cuando salí volví a beber, ya no sabia hacer otra cosa.Y ahí empezó un calvario aun mayor. Entraba y salia del hospital, me hinchaba  llena de líquidos, mi hígado iba cada vez a peor y yo seguía bebiendo dándome igual el sufrimiento de mi familia. Acabe con cirrosis, los médicos ya me habían dicho que mi hígado ya estaba fastidiado, que mi única salvación era un trasplante de hígado , claro esta si dejaba de beber, sino me daban como dos meses de vida. Recuerdo que todo esto me lo dijeron en el hospital, mi hermana lloraba y sin pensarlo dos veces fue a Narconon a informarse de este programa, ya que ella lo conocía y le habían hablado muy bien de el. Aunque no las tenia todas conmigo ya que mi diagnostico era brutal, mi hermana decidió ingresarme en Narconon, aunque la esperanza de que saliera viva de aquella era mínima, lo intentaría. Lo mejor de todo fue lo sinceros que fueron con nosotros, pues nos dijeron que era un caso muy difícil, aun así mi hermana decidió intentarlo.

Salí del hospital, y directamente ingrese en Narconon Los Molinos. Lo primero que vi es la calidad de personas que trabajan allí, el cuidado que me dieron, eran maravillosos.

El primer mes básicamente fue para recuperarme físicamente, tomaba muchas vitaminas, todo natural que me mando la medico. Recuerdo que me me hicieron muchas ayudas que me aliviaban físicamente, empece a comer, a dormir, etc… Y recupere un montón. luego hice la sauna, despacito y poco a poco limpie mi cuerpo de todas las toxinas del alcohol y con la terapia vitaminica recupere mucho. deje de hincharme, mi cuerpo dejo de retener líquidos, comía como una lima, y podía andar bien, mi aspecto físico era increíble, me había quitado 10 años de encima.

Cuando termine el programa de sauna fui al especialista, me hicieron pruebas, y el medico se quedo alucinado, me dijo que algo de mi hígado se había regenerado y que había que ver y esperar porque a lo mejor recuperaba lo suficiente como para no tener que trasplantarlo.

Después hice el resto del programa, y descubrí el porque de haberme refugiado en la bebida, descubrí que la vida era muy bonita y que tenia tres hijos maravillosos por los que luchar, encontré sentido a mi existencia y que realmente podía ser feliz, que el alcohol me había anestesiado todas las emociones, lejos de ayudarme lo que hizo o fue apartarme del mundo real, apartarme de mis hijos, meterme en un pozo en el cual llegue a pensar que no había salida y Narconon me saco de ese pozo.

He de confesar que el programa me costo mas de lo habitual, necesite mas tiempo ya que mis condiciones físicas eran malisimas, pero ya me daba igual, había dedicado mas de 20 años de mi vida a destruirme y ya no tenia prisa por recuperarme.

De esto hace ya 3 años, salí de Narconon Los Molinos, volví a ver al medico, de hecho aun voy a revisiones, y me dijo que ya no necesitaba trasplante, que era un caso excepcional, que de alguna manera mi hígado había regenerado lo suficiente como para poder seguir con el, de los dos meses que me habían dado de vida, ya llevo tres años dando guerra, ….y lo que me queda porque se que aun puedo vivir muchos años mas, esta recuperación física ha sido gracias a las terapias naturales de Narconon. Luego lo mejor de todo es que ya no quiero beber mas, realmente le he cogido asco a beber, en Narconon me ayudaron a descubrir todas  mis posibilidades, me ayudaron a quererme a mi misma y a querer vivir.

Bueno espero haber podido ayudar a alguien, se puede salir del alcohol, se puede recuperar la vida independientemente de los años que tengas y de como estés, bueno os recomiendo que no lleguéis a los extremos que yo llegue porque me vi mas para allá que para acá.

Narconon Los Molinos creyó en mi, y es el mejor centro del mundo. Un abrazo a todo el staff, sois como ángeles y os querré toda mi vida

 

Alcoholismo en Narconon Los Molinos

El alcoholismo es una enfermedad tratable y existen muchos programas de tratamiento y enfoques que están disponibles para apoyar a los alcohólicos que han decidido solicitar ayuda para su rehabilitación.

Independientemente de cómo se diagnostica a un paciente que es dependiente del alcohol o la forma en que se dio cuenta de que tiene un serio problema de alcoholismo, siempre el primer paso del tratamiento es un deseo sincero de buscar ayuda. Los alcohólicos que son presionados socialmente o son forzados a renunciar al alcohol por otras circunstancias rara vez tienen éxito a largo plazo.

Imágen de tratamiento del alcoholismo

Incluso la mayoría de los alcohólicos que buscan ayuda por su propia voluntad tienen al menos una recaída antes de dejar el alcohol definitivamente.

El síndrome de abstinencia

Casi todos los alcohólicos que han sido diagnosticados crónicos, experimentan síntomas de abstinencia cuando dejan de beber de repente. Estos síntomas pueden variar desde leves molestias al delirium tremens, que puede llegar a amenazar su vida. Los síntomas pueden incluir confusión, alucinaciones, convulsiones, inestabilidad autonómica y muerte. Los bebedores que deciden dejar de beber deben buscar asistencia médica en antes de nada.

Aproximadamente el 95% de los alcohólicos que experimentan síntomas leves o moderados de abstinencia pueden ser tratados por médicos de atención ambulatoria, el cinco por ciento restante experimenta graves síntomas que deben ser tratados en un hospital o un centro especializado en desintoxicación.

El tratamiento en un centro de desintoxicación, proporciona un ambiente controlado y la estrecha vigilancia de los signos vitales y los síntomas de abstinencia en los pacientes. En algunos casos, el tratamiento de desintoxicación también puede incluir la administración de benzodiacepinas (tranquilizantes como el Valium, Librium, Ativan o Serax).

Instituciones para el tratamiento del alcoholismo

El proceso de desintoxicación dura de tres a siete días. Sin embargo para el alcohólico su dependencia al alcohol es sobretodo psicológica, no solo física o química. El siguiente objetivo de la desintoxicación es evitar una recaída en el consumo excesivo de alcohol.

Hay miles de instalaciones que ofrecen rehabilitación y servicios de tratamiento para el alcoholismo y la drogadicción. Los servicios ofrecidos van desde la hospitalización residencial a corto plazo al asesoramiento del paciente hasta la terapia a largo plazo. El objetivo de estas instalaciones es ayudar al alcohólico a aprender a mantenerse sobrio y a resistir la tentación de beber. Narconon Los Molinos, esta ofreciendo en estos momentos unas de las mejores intalaciones para la desintoxicaicon del alcoholismo.

http://www.dejarlasdrogas.org

 

 

 

NARCONON LOS MOLINOS. Centro de desintoxicacion de drogas y alcohol.

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GRACIAS A NARCONON TENGO OTRA OPORTUNIDAD DE VIVIR.

Cuando llegue a Narconon Los Molinos  no tenia ilusión por nada, pensaba simplemente que mi vida no iba tener solución, que iba a ser esclavo de las drogas y los antidepresivos, y los somníferos y el alcohol. Al entrar en Narconon para hacer el programa, yo era como un zombie, lleno de pastillas, que me habían mandado en Valencia, me pasaba el día mirando al suelo y no confrontaba a la gente, a la vez que día a día , mas  consumía mas drogas, las cuales ya no me daban el efecto que yo quería.

Entre en el programa de desintoxicación, y estaba incrédulo acerca de el, pero día a día me demostró lo contrario, y empecé a volver a tener claridad de pensamientos a pensar que tenia otra oportunidad en la vida. al acabarla estaba totalmente aliviado y con mi cuerpo y mente limpia.

Comencé el curso de objetivos y al principio no podia controlar mi intranquilidad y nerviosismo, pero después comencé a notar el efecto de este paso y estaba ahi, cómodamente y confrontando y mirando a las personas, algo  que no era capaz de hacer desde hace años.

En los cursos de destrezas para la vida, me he dado cuenta de muchas cosas en las que yo estaba equivocado, y he aprendido a controlar mi cuerpo, mis impulsos, los cuales antes me ganaban. He conseguido un gran alivio y he visto donde no tengo que volver a caer, y ahora tengo un futuro.

Tengo que agradecer al equipo de Narconon por todo el apoyo que me ha dado, sobre todo en los malos momentos.

Jose   (Valencia)