LA VERDADERA CARA DE LAS DROGAS

Mi nombre es Sergio y me llaman “El Yoyo”. Te quiero contar una breve historia de mi vida con el fin de ayudarte a conocer la verdad de las drogas.
Soy de Alicante y mis padres tienen negocios de Hostelería desde que yo era muy pequeño. Yo fui corredor de MotoCross hasta los 12 años. Comencé a pilotar motos con tan solo 4 años.
Con 14 años yo ya fumaba tabaco y un día me ofrecieron una raya de cocaína. En lugar de echarme para atrás me la esnifé. A partir de ahí mi vida cambió y no precisamente a mejor. Empecé consumiendo los fines de Semana. Conforme iban pasando los años mi consumo iba siendo más alto; tomaba los fines de semana y festivos; también los jueves; fui cogiendo más días de la semana para consumir cocaína. A los 18 años comencé a traficar en mi pueblo –eso de tener siempre coca en el bolsillo me hacía sentir como más hombre. Me creía algo más que los demás, pero no era cierto en realidad. Casi sin darme cuenta mi consumo se disparó mucho; consumía de 3 a 4 gramos casi todos los días; me hice un esclavo de la noche, me convertí en una persona mala y agresiva; sobre todo cuando no tenía cocaína para consumir.
Me enganché a las máquinas tragaperras, Bingo, visitaba a veces el Casino y bebía mucho alcohol. Llegó el momento negro de mi vida: no podía cumplir en los negocios de mis padres ya que estaba todas las noches vendiendo cocaína, trasnochando con gente que se drogaba como yo, que bebía alcohol, que engañaban a sus mujeres… Me juntaba con gente que manejaba mucha cocaína y en grandes cantidades. Estuve en chalets donde las pistolas y armas eran muy frecuentes; incluso en una ocasión presencié un tiroteo…
Mis padres, mi mujer y el resto de mi familia estaban metidos en un calvario conmigo. Después de 15 años metido en el pésimo mundo de las drogas, que a nada bueno arrastran; después del sufrimiento que he hecho pasar a mi familia y a mi mujer; después de haber tenido dos hijos y como aquel que dice: no saber ni que los tenía, no cumplir con mis obligaciones como padre; después de todo eso, un buen día, harto de dormir dentro del coche y en casa de un amigo –cuando éste me dejaba- desperté y quise buscar una solución a mi vida.
Tuve la gran suerte de que una prima mía conocía un Centro de Rehabilitación de drogas que está en Los Molinos (Madrid), en la Sierra. Y aquí estoy, llevo 7 meses en el Centro y llevo 4 meses sin ver a mi hija; lo he pasado muy mal pero sé y tengo claro que tengo toda una vida sana por delante para disfrutar de mis hijos y fuera de drogas. Lo más importante es que después de 15 años de consumo de drogas, sobre todo de coca, llevo casi siete meses aquí en Narconón y siento que he vuelto a nacer; siento y sé que también se puede vivir sin drogas; se puede ser muy feliz sin ellas.
El Programa Narconón me ha salvado la vida. Ahora soy persona, vivo y disfruto de la vida, de la gente que me rodea; ahora puedo amar, sentir, reír, llorar, hablar, perdonar y sobre todo, y lo más importante es que estoy orgullosos de mi; y esto me hace feliz.
Vive feliz sin las drogas y no desgraciado con ellas. Solo tú puedes elegir. Me gustaría que mi testimonio te sirviera para que os deis cuenta que las drogas no traen nada bueno y el final es la muerte. Piénsatelo, no caigas.

Sergio

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TAN SOLO UNOS MESES PARA UNA NUEVA VIDA

TAN SOLO UNOS MESES PARA UNA NUEVA VIDA

Mi nombre es Raquel, tengo 36 años y un hijo de 9 años.
Durante los últimos 4 años había empezado a consumir cocaína, sin saber, en ese momento realmente por qué. Tenía un consumo “muy pequeño”, prácticamente 1gr los fines de semana, aunque algunas temporadas también consumía algo entre semana.
No me estaba dando cuenta de que cada vez me sentía peor, cada vez me estaba apartando más de todo, incluso de mi hijo. Todo lo justificaba con los problemas que tenía, con la depresión en la que me encontraba, casi permanentemente, desde hacia varios años. Busque una forma de evadirme de ese estado y lo encontré en la cocaína.
Al principio parecía perfecto, me hacia sentir bien, más segura de mi misma, más resuelta ante situaciones incomodas y parecía que los problemas los podía soportar mejor, y aunque mi consumo seguía siendo “poco”, cada vez me estaba enredando más en esa tela de araña tan destructiva y engañosa que es la cocaína, hasta que llegó un punto en que no quería seguir viviendo, ni si quiera por mi hijo, intente suicidarme en 2 ocasiones y no tenía ninguna ilusión por vivir.
Ahora y gracias al programa y al equipo de Narconon Los Molinos, he recuperado las ganas de vivir.
Ahora tengo autoestima, sé lo que quiero, sé lo que soy y sé quien soy, he recuperado a mi familia, a mi hijo y sobre todo, MI VIDA, se como quiero vivir.
Cada noche me acuesto pensando en lo que voy a hacer al día siguiente, deseando que empiece un nuevo día y deseando vivirlo.
Ahora tan solo en unos meses tengo una nueva vida y todo gracias al programa y al equipo de Narconon Los Molinos.
Yo soy quien maneja mi vida y por ese motivo, he decidido permanecer aquí y colaborar con ellos para ayudar a otras personas a que puedan experimentar lo mismo que yo, ha que puedan tener y vivir su vida.
RAQUEL

TESTIMONIO DE UNA MADRE:

TESTIMONIO DE UNA MADRE:
“Por fin puedo dormir, por fin puedo salir de casa tranquila, por fin he recuperado la ilusión de una madre hacia su hijo.
Como otras muchas otras madres, en mi casa surgió el problema de las drogas. Soy madre de 4 hijos, los cuales aparentemente iban bien. La educación que les di a todos fue por igual, pero de pronto todo cambió en mi casa, mi hijo Luis estaba tomando drogas. Cambió por completo nuestras vidas, pero la que más cambió fue la suya, pues se separó de nosotros y no podía hacer nada para remediarlo. Él pedía ayuda, pero por muchas charlas que le daba, por muchos centros a los que iba, por mucha asistencia que recibía, todo no seguía igual, sino peor. Tampoco quiero en este momento ponerme dramática con todo lo que pasé, pues realmente ya está pasado.
Mi testimonio quisiera que sirviera para otras madres que estén pasando por este calvario y sientan que ya no hay solución. Sí la hay, y se encuentra en un centro llamado Narconon Los Molinos, en la Sierra de Madrid. Hace 9 años mi hijo, después de probar otros centros, otras terapias, después de vagar de un sitio a otro, allí se rehabilitó. Yo no digo que sea este el único centro que funcione; sólo quiero deciros que funciona, pues tengo la prueba en él. Si tenéis algún problema similar, si teméis por la vida de vuestro hijo, no dudéis en llamar al telf.:91 855 35 15. Para mí ese número en su día fue el número de la esperanza y hoy día sigue siéndolo, pues sigue consiguiendo lo mismo con otras muchas madres.”

TESTIMONIO DE PADRE JOSE LUIS SANCHEZ

TESTIMONIO DE PADRE JOSE LUIS SANCHEZ

Llegamos hace cerca de ocho meses al centro, en busca de una esperanza, dejamos a Jose Luis con mucha tristeza, pero a la vez con la esperanza de poder ver recuperarse a nuestro hijo de esta enfermedad tan destructora para ellos, y con los problemas familiares que nos iban separando, con discusiones, etc.,

A la semana de estar en el centro empezamos a vivir con mas tranquilidad después de muchos meses, sabiendo que dentro del centro él se estaba curando, ha sido duro para todos, pero más para ellos, fue un acierto traerlo al centro, ha recuperado la autoestima que había perdido.

Nosotros hemos recuperado a un hijo y ha unido a la familia y lo más importante es que está completamente recuperado.

A todos los que estáis en el centro os animo a seguir los pasos de Jose Luis, David, Adrián, Oscar, Luismi.., compañeros y amigos que han conseguido llegar a la meta y empezar una vida nueva.

A todos los monitores de Narconon que estáis ayudando a los alumnos y habéis conseguido llevarlos a la meta os damos las gracias.

Padre de Jose Luis Sánchez

“UN NUEVO CONCEPTO DE VIVIR”

“UN NUEVO CONCEPTO DE VIVIR”

Hola, me llamo Jorge y tengo 31 años. Hace 7 meses era totalmente adicto a la cocaína. Había llegado a este punto después de un período largo de años de consumo, pero antes de llegar a este punto partí desde un inicio: con 14 años probé los porros por primera vez, había oído millones de veces que “se empezaba por ahí” y siempre me había reído o había pensado que no tenía por qué.
A medida que fui creciendo mi consumo del hachís se fue haciendo más constante, empecé a considerar que formaba parte de mí y, con 16 años, casi 17 probé los tripis. Este fue el paso que di a romper “el miedo” que tenía a probar otras sustancias tóxicas. Desde este punto empecé a introvertirme en el mundillo de las drogas llagando a los 18 años y probando con esta edad las pastillas.
Estuve 3 años consumiendo éxtasis y fumando porros, al principio los fines de semana y en verano y más tarde incluso a diario, aprovechaba cualquier salida para consumir. El tiempo pasó y llegué a los 21 años donde probé la cocaína.
En un principio yo defendía que todo estaba bajo control, no consumía con mucha frecuencia y pensaba que todas esas historias que oía de gente que consumía muy frecuentemente jamás me podían suceder a mí.
Mucha gente me contaba historias, en mi casa me decían de hijos de amigos de mis padres que estaban consumiendo frecuentemente y yo siempre decía: ¡Qué fuerte!. Pensaba que a mí nunca me sucedería.
Yo estudiaba Derecho en la facultad de Madrid por aquél entonces y mi consumo era esporádico (“de vez en cuando”). A medida que pasaba el tiempo mi consumo fue aumentando hasta que llegó un momento que elegí dejar la carrera y empezar a trabajar.
Fue en ese momento cuando empecé a manejar dinero y con ello a consumir frecuentemente (ya pertenecía al grupo de los que consumían frecuentemente).
Pasaron los años y llegó un momento en el que mi consumo de cocaína, acompañada de porros y alcohol, era a diario.
Yo me levantaba y desayunaba una raya, o dos, de cocaína. Y para dormir esnifaba un “puntita” (poca cantidad). Me había convertido en un adicto a la cocaína.
Hace 7 meses me di cuenta de que era un drogadicto, de que yo era esa persona de las historias que había oído a lo largo de mi vida.
Hace 7 meses me vi sumergido en una vida con cocaína, yo y la cocaína, la cocaína y yo…
En ese momento, con 31 años casi, decidí pedir ayuda. Mejor dicho, mi novia, que mucho me quiere y mis padres, “se aliaron” para que buscase una solución a mi situación que yo había terminado contando.
Gracias a ellos, que me dieron ganas de salir de todo ese mundillo busqué un centro. Un centro que apareció en mi vida, de repente, como salvación. El centro LOS MOLINOS, en la Sierra de Madrid.
Al principio fui un poco reacio pero una vez dentro conocí un maravilloso concepto de vivir y lo hice enterito.
Hoy por hoy de verdad, no tengo palabras para describirlo, sólo puedo intentar que gente que consume drogas salga de ellas por medio de ese programa y mi propósito, desde el día que terminé el programa, es hacer que gente con problemas con las drogas salgan de ellas y conozcan, sepan, que se puede vivir sin ellas.

Jorge

POR TI

“POR TI”

Quiero Con mi testimonio ayudaros a entender y comprender, como yo lo he hecho, el infierno en el que se vive sumergida en el mundo del ALCOHOL.

Me presento, soy Ana, y hoy afortunadamente puedo hablar “desde el otro lado”, el lado de la vida, la vida sin alcohol.

Yo comencé a beber sobre los 20 años, con las amigas los fines de semana, algo muy común, y que al cabo de los años eso se convirtió en un problema. Me atrapó, me enredó entre sus sensaciones, tapaba lo que no quería ver, lo que no quería afrontar, lo que no quería sentir, en definitiva me iba quitando poco a poco mi vida y el derecho a vivirla.

Recibí al alcohol como un amigo, un aliado que me ayudaba en los momentos o situaciones difíciles, que me hacía sentir bien, que me daba fuerzas. Nada más allá de la realidad, eso sólo es una máscara, un disfraz que nos confunde, que nos engaña. Después de una borrachera todo eso que no afrontas, que tapas, tu timidez, siguen ahí, no se han ido y al igual que te ha dado fuerza, luego te la quita.

Poco a poco, sin darme cuenta, cada vez necesitaba con más frecuencia el alcohol, dependía más de él. Yo me engañaba, yo decía que lo controlaba, que yo llevaba las riendas, pero en realidad era él el que me manejaba a mí, a mi vida.

Pasaban los años, había temporadas que controlaba que no bebía, pero luego siempre terminaba volviendo a beber, terminaba de nuevo en sus brazos.

Me casé y tuve una hija, me propuse que por ella no volvería a beber, que ella no se merecía una madre así, que no se merecía vivir eso, pero no fue así, tan sólo duró un año y otra vez me vi atrapada por él y sus mentiras disfrazadas de verdad.
Han ido pasando los años, los he ido perdiendo, desaprovechando, porque cuando vives con alcohol pierdes todo lo demás, sólo tienes eso, y si no te das cuenta a tiempo de ello, te quedarás sólo con él, penderás todo lo demás, tu familia, tus amigos, tu trabajo, tus pertenencias y sobre todo te perderás a ti, a tu vida, y podéis creerme que no merece la pena, ahora lo sé.

Estuve yendo a psiquiatras, quería poner una solución definitiva, pero no consiguieron ayudarme a solucionar el problema, sólo lo tapaban las pastillas, que cuando dejaba de tomar me llevaban otra vez al punto de partida, el alcohol.

Gracias a mi familia que encontraron este centro, NARCONON,y tomé una de las decisiones más importantes y acertadas de mi vida, venir a él. Aquí he aprendido a dejar el alcohol, a vivir, y me siento muy satisfecha y orgullosa de ello. Confío en que mi testimonio pueda ayudar, pueda hacer ver la luz, a cualquier persona que se encuentre atrapada en este mundo, que hay solución si tú la quieres, está en ti.

Un saludo. ANA

LE DEVUELVO A LA VIDA

LE DEVUELVO A LA VIDA
LO QUE ME HA OFRECIDO… MI PROPIA VIDA

Llegué a Narconon Los Molinos, con la única intención de encerrarme, sin esperanzas. Pensé que no iba a poder levantarme. Días antes yo misma le pedí a mi hermana Cecilia que por favor me quitara de la calle, que yo era incapaz de controlar la cocaína. Comencé con 14 años a fumar hachís, luego anfetas, me dejé pinchar heroína con 15 años y con 17 me sorprendió el primer mono. De ahí en adelante ha sido una tortura para mí, para mi familia y mis amigos, que en todo momento han estado ahí, buscando como poder ayudarme. He probado todos los métodos.
Mantuve el tipo algunas temporadas, que conseguía mantenerme limpia de drogas pero siempre recaía. Algo no estaba funcionando y no sabía qué era y cada recaída era más destructiva e iba saltando más barreras, cosas que jamás yo pensé que iba a poder hacer y las estaba haciendo. He llegado a pasar de todo. Comencé a buscar en drogas como ser libre y acabé presa, agotada, incomunicada y siendo el peón perfecto para un negocio que tiene el mejor sistema para anularte física y mentalmente. No sé ni a quienes he enriquecido. Pensar así ahora me llena de rabia, me han utilizado como a un monigote, han matado a mis amigos y mi familia ha enfermado. Esto hoy no lo puedo todavía perdonar. Hoy soy una cobra que levanta su cuerpo para atacar a cualquiera que pueda manipularme y manejarme otra vez.
Tengo fuerzas, esperanzas y ganas de vivir. ¿Cómo lo he conseguido a mis 42 años? Pues por que tengo una familia, que a pesar de todo, durante casi 30 años, han luchado por ello, si alguna vez os he rechazado os pido perdón. Hoy pienso que la vida te pone al lado de las personas adecuadas y a las más fuertes. Os quiero, a mis amigos que han sabido esperar y estar cerca, con paciencia y por que por cada amigo que he ido perdiendo, parece que han aparecido otros para ayudarme. Y por que cuando me enfrenté casi con la muerte, no quise irme. La sensación de que había perdido mi vida, que no había luchado, no me gustaba. No es lo que hoy entiendo por existir, y por último por que todo ha encajado con un método eficaz y exacto que es el que he encontrado en esta casa en Narconon Los Molinos, os aconsejo llamar al 902 999 912, a mi me devolvieron la sonrisa. Puedo decir que he nacido otra vez y que por primera vez en mi vida, la misma vida tiene sentido.
Estoy agradecida, emocionada y fuerte.
Gracias a todos por existir.

Pilar Jiménez